ROMPIENDO EL PODER DE LOS SECRETOS

13 de septiembre, 2017  I  Dale Walker

 

Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7

 

Nunca olvidaré el poder de ese momento.  Apenas era un adolescente, queriendo seguir al Señor; sin embargo, estaba batallando con secretos que venían de la presión social y  las tentaciones de la juventud.  Me “había salido con la mía” con cosas que mis padres me habían dicho que no debía hacer.  Recuerdo un suceso específico que pesaba fuertemente en mi corazón.  Me había escabullido con unos amigos para ver una película de clasificación adulta y vi material pornográfico que tenían.  En un momento raro e impulsivo, decidí levantarme e ir a la habitación de mis padres y les confesé las cosas que había hecho.  Creo que estaban en shock; pero, de repente me encontré profundamente envuelto en una conversación con mis padres que no había tenido en mucho tiempo.  Acepté cualquier castigo que decidieran darme; sin embargo, no me sentí juzgado por mi pecado.  Al contrario, reconocí que ellos se unieron conmigo a pelear en contra del poder del pecado que estaba haciendo guerra en contra de mi vida. 

 

Este suceso se convirtió en un parte aguas; un momento decisivo en mi vida hacia el destino que Dios tenía para mí.  Se que evité un bajada terrible hacia un abismo de atadura sexual y vergüenza.  Comencé a reconocer el poder de la luz.  Cuando caminamos en la luz de Dios, se rompen las tinieblas del poder de Satanás en nuestras vidas.  Cuando caminamos en la luz, el poder del control del pecado es debilitado.  Cuando caminamos en la luz con otros, encontramos amistades fuertes y una comunidad que nos hace más cercanos en amistad y amor como jamás imaginamos.  Es cuando caminamos en la luz que el engaño no puede inmiscuirse.  Las racionalizaciones, las excusas, la confusión; esos compartimentos pequeños donde tienen control los demonios, todo es expulsado de nuestras vidas.

 

Como pastor, he visto que Dios puede sanar cualquier rompimiento en los matrimonios, cualquier adicción o atadura, cuando la gente esté dispuesta a abrazar completamente la luz de Dios.  He observado que en cualquier punto de nuestra vida solo hay dos opciones: o estamos caminando hacia la luz y nuestros corazones florecen como las plantas bajo la luz del sol; o caminamos hacia las sombras y las tinieblas donde nuestro corazón se debilita y pierde salud.  Después de años de ministerio, usualmente puedo verlo en el rostro de las personas.  ¡Qué fácil es dejar que un secreto pequeño se aferre a nosotros!  Puede ser una ofensa pequeña, un juicio indiferente o el criticar a otra persona, una mentira acerca de quien es Dios o quienes somos nosotros, celos, imaginación o muchas otras cosas.  Lo hermoso es que podemos orar, “escudríñame oh Dios” (Salmos 139:23) y Él nos revelará las áreas que necesitamos traer a la luz.  Día a día podemos ser limpiados, podemos perdonar, pedir perdón, regresar a la verdad, resolver diferencias con otros.  La libertad y la sanidad están a solo un paso.  Propongo un reto para todos nosotros, ¡corramos hacia la luz!

 

Pastor Dale

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