LA POSESION MÁS VALIOSA DE UN LIDER

28 Marzo, 2017  I  Dale Walker

“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro.”  Prov. 22:1 (LBLA)

 

Recuerdo muy bien hablar con mi papá después de que se retiró del ministerio a sus casi 70 años.  Fred Walker fue un hombre fiel.  Fue un esposo, papá y pastor fiel durante su vida.  Hubo algunos roces en su relación con los ancianos y otros, al estar trabajando en las etapas finales de ésta transición.  Se había sentido herido por algunas cosas que ocurrieron.  Recuerdo haber orado por él y recuerdo que el se tomaba retiros largos de oración.  El quería estar seguro que su corazón estaba bien y no tenía ninguna mala voluntad hacia nadie, al estar atravesando esta transición.  Posteriormente, pasó mucho tiempo yendo con varias personas para disculparse y haciéndose responsable, lo más que podía, de cualquier conflicto que hubiera ocurrido.  Hablé con él acerca de eso.  Yo sentía que no debía pedir ninguna disculpa, pero me impresionó el esfuerzo duro que puso para hacer que las cosas estuvieran bien.  Recuerdo que el punto de la conversación era que una disculpa, aunque no se ameritaba tanto, era un pequeño precio que pagar para estar seguro de que él estaba bien con todos y que él había hecho todo lo que estuvo en sus manos delante Dios para permanecer en integridad relacional.

 

Me encantan las palabras de Pablo a los Corintios en 1 Corintios 9:15 (MSG),

“Prefiero morir que dar a cualquiera munición para desacreditarme o impugnar mis motivos.”

 

Creo que fue Gordon Lindsay, fundador de Cristo Para las Naciones, que dijo que su meta era vivir de manera, que aún después de que muriera, sus peores enemigo no podrían escarbar nada acerca de su testimonio y sus tratos que impugnarían su carácter o sus motivaciones.  ¿Quiere decir esto que no cometió errores?  Claro que no.  Quiere decir que el haría cualquier cosa para corregir sus errores y mantener sus motivaciones y sus tratos puros delante de Dios.

 

A través de los años mucha gente, incluyendo a los ancianos de la iglesia durante esa transición hace 26 años, hacen un esfuerzo especial para hacerme saber que ellos siempre recordarán y se referirán a mi papá como “un hombre de mucha integridad.”  Me he sentido profundamente bendecido y agradecido por esto.  Mi papá me dio uno de los mejores regalos que un papá puede dar, el legado de un bueno nombre, un gran testimonio, y una reputación de integridad.

 

Hasta este día he disfrutado de favor inmerecido e influencia en los ojos de la gente en nuestra comunidad simplemente por el buen nombre de mi papá.  Por la gracia de Dios, no tengo más grande ambición que pelear por este premio para pasarlo a mis propios hijos.  He decidido que prefiero morir, disculparme, pagar dinero que debo, tener compañeros a los que les puedo compartir mis secretos más vergonzosos, y hacer todo lo que se requiera para obtener este gran premio: el premio de un buen nombre, un testimonio de fe, y el premio de mi integridad delante del Señor.  El veredicto aún está en el aire, pero ¡cómo le pido a Dios que me de la gracia para que esto se cumpla en mi vida!