CULTIVANDO UNA MENTALIDAD DE REINO

July 12, 2017 I Dale Walker

 

2 Corintios 10:4-6 (RVC)

4 Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas 5 y de desbaratar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 6 Estamos listos para castigar toda desobediencia, una vez que la obediencia de ustedes llegue a la perfección.

Solo fue un comentario que alguien escuchó y me lo dijo, acerca de una persona quien había dejado nuestra iglesia e hizo algunas acusaciones acerca de mí y la iglesia sin fundamento.  Antes de que tuviera oportunidad de recuperar el aliento, mi mente ya estaba corriendo, imaginándome siendo demandado en las cortes, siendo atacado por abogados meticulosos, siendo presionado por reporteros que quieren difamarme en los medios nacionales.  La verdad es que todo era ridículo y fui recordado de nuevo de que nuestra mente es un campo de batalla.

 

La Biblia es muy clara acerca de la importancia de tener una mentalidad dirigida por el Espíritu.  Si lo tenemos tendremos plenitud de vida y paz.  Por otro lado, si permitimos que una mentalidad carnal tome el control producirá muerte.  Estoy convencido cada vez más que cada día el desarrollar una mentalidad de reino debe ser mi prioridad número uno.  Es mi decisión pensar con la mente de Cristo, y que mi perspectiva de las cosas sea de acuerdo al punto de vista de Dios en los cielos.  Yo puedo escoger ver a la gente, las circunstancias, y aún a mí mismo desde la perspectiva de Dios.  Puedo escoger “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”i

 

Yo necesito ser intencional con esto.  He aprendido que el desarrollar una mentalidad de reino es como aprender un idioma extranjero.  No solo puedo leer acerca de ello, escucharlo, o decir “ojalá supiera ese idioma.”  Debo estudiarlo y repetir ese idioma una y otra vez hasta que un día ya me lo aprenda.  Es lo mismo con la verdad de quien soy en Cristo y la perspectiva de Dios hacia el mundo que es revelada en la Escritura.  Cuando pienso en cuantas veces he permitido que mi mente, mi imaginación, mi memoria piense y crea en mentiras, no puedo sorprenderme si me toma mucho para “reprogramar” mi mente a pensar en la verdad.

 

Lo emocionante es que al trabajar en este proceso, veo que Dios no solo me ayuda a obtener una nueva perspectiva sino que también redime mi mente los propósitos del reino y su victoria.  Por ejemplo, así como mi imaginación puede ser usada para crear temor, bajo el control del Espíritu Santo mi imaginación puede ser usada como una herramienta increíble para crear fe, victoria, y planes para cumplir los propósitos de Dios.  Puedo imaginar como podría ser un futuro basado en las promesas de Dios y en el hecho de que soy un hijo de Dios viviendo en Su justicia.  Puedo imaginar que el Padre me sostiene y que me dice todas las cosas que Su Palabra dice acerca de cuánto me ama y cuánto el quiere bendecir mi vida.  Puede decidir repensar cada situación negativa que viene a mi vida.

 

Aquí hay algunas prácticas buenas para establecer una mentalidad de reino en tu vida hoy.

 

  1. Usa tu memoria para ayudarte a recordar y ser agradecido en cómo Dios ha sido tan bueno contigo.  Es triste, pero muy cierto, de como nuestra mente recuerda más fácilmente las cosas negativas.  Alguien dijo, “Lo negativo se pega a tu mente como velcro, mientras que lo positivo tiende a caer en teflon.”ii Para que lo positivo se pegue, necesitamos construir una plataforma para ello.  He visto que me toma 10 minutos o más de enfocarme en las cosas positivas que Dios ha hecho por mí antes de poder sentir cualquier emoción cálida.  En cambio, puedo sentirme mal por un recuerdo negativo en unos cuantos segundos.

 

  1. Escoge ponerte los lentes del amor al decidir cómo es que vas a ver a la gente con las cuales te topas en tu vida hoy.  Me gusta tomar Filipenses 4:8 y decir que decido pensar en “aquello que es verdadero, puro, digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.” iii A veces si estoy teniendo una situación difícil con una persona, le pido a Dios que me de una imagen en mi imaginación de esa persona en los brazos de Jesús, y Jesús diciéndoles que es lo que Él desea de ellos. 

 

  1. Usa tu imaginación para imaginar el resultado que, basado en las promesas de Dios, esperas para tu vida.  Aparte de la esperanza que esto trae, a veces también permite a Dios revelarte el camino y las opciones para alcanzar esos resultados.  Como dijo Stephen Covey, siempre es sabio empezar con un fin en mente. iv

 

  1. Escoge tus declaraciones.  Es simplemente un hecho que tu mente te va a decir muchas cosas durante el día.  Sin duda algunas de esas cosas serán dardos de fuego que Satanás te lanzará para tentar, desanimar y querer derrotarte.  Antes de que tu mente tenga la oportunidad de decirte que es lo que debes pensar, deberías de decirle tú a tu mente que es lo que Dios quiere que piense.  Yo recomiendo por lo menos 10 declaraciones al día que hagas en voz alta, así como Jesús declaró las escrituras en voz alta cuando Satanás lo tentó.  La Biblia dice que la lengua es un timón.  Tu puedes establecer el rumbo de tus pensamientos, de tus actitudes, y de tus emociones al hacer estas declaraciones.  Te animo a que las hagas altamente personal.  Si eres una persona que tiende a ser tentada con pensamientos impuros, podrías decir, “Soy una persona que detesta pensamientos sucios.  Amo pensar en las personas del sexo opuesto en maneras honrosas, con dignidad y respeto hacia ellas.”

 

Crea optimismo al declarar que tu esperas que las promesas de Dios se cumplan.  “Hoy yo espero que la misericordia y la bondad se presenten en mi vida en cada esquina.  Espero favor con Dios y con el hombre en todo lo que intento hacer.”  Recuerda que Dios te promete un “yelmo de salvación” que le da al Espíritu Santo el derecho de gobernar completamente en tu mente, y proteja tu mente de los pensamientos del mundo, la carne y el diablo.

 

 

 

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i 2 Corintios 10:4-6 (NVI)

ii Rick Hanson, Ph.D.

iii Filipenses 4:8 (NVI)

iv Stephen Covey, Los 7 Hábitos De La Gente Altamente Efectiva