40 DÍAS DE COMUNIDAD SESIÓN 1

16 septiembre, 2017 I Dale Walker

 

 

Querida Familia,

 

Durante los próximos 40 días, quiero enfocar mis blogs en temáticas que se relacionan al reto en el que estamos enfocados - creciendo aún más fuertes en nuestra fe al ir más profundo en nuestras relaciones los unos con los otros en comunidad.  Cada semana quisiera enviar un artículo escrito por un autor cristiano popular que me ha ayudado en mi camino hacia amar como Cristo y crecer en comunidad.  El artículo de esta semana se titula “Conocer y Ser Conocido” de John Ortberg.  Fue un pastor que enseñaba en la iglesia de Bill Hybels por muchos años en Willow Creek Community Church en Chicago.  Ahora es un Pastor y un autor famoso que sirve en la área de la bahía de San Francisco.  Uno de mis libros favoritos de él se titula, “Todos Son Normales Hasta Que Realmente Los Conoces.”  El siguiente artículo es de una serie de enseñanzas conectadas a ese libro.

 

CONOCER Y SER CONOCIDO (por John Ortberg)

 

Queremos ser conocidos, pero nos queremos esconder.  Un amigo mío escribió de su experiencia reciente:

 

Nos saludamos de mano cálidamente antes de dejar el restaurante.  Pasé un bueno tiempo con este hombre.  Una hermandad genuina se estaba desarrollando.  Por eso lo que dijo fue sorprendente.

 

“Realmente estoy disfrutando conocerte,” dijo él.  Sonreí en aprobación.  Y luego él agregó, “Ha sido especialmente grato ver tu lado humano.”

 

¿Mi “lado humano?”  Pues, ¿qué más había para ver?  Se fue antes de que mi desconcierto pudiera convertirse en más conversación.  Pero por los siguientes días, regresaba a mi mente esa frase, “Ha sido especialmente grato ver tu lado humano.”

 

Sus palabras me dolieron.  Me hicieron ver la verdad de mi “barrera” - la imagen tras la cual me escondo.  Es una barrera interna electrificada por 10,000 voltios de certeza de que necesito esta protección.  Si la gente ve la parte de mí que no he domado, estoy seguro de que seré rechazado.

 

Y aún así mi amigo estaba contento de ver un poco de mi lado humano.  De hecho el prefirió mi humanidad áspera.  Todo ese trabajo invertido en construir un encierro seguro, y aún así cuando lo dejé entrar, no me rechazó.  Con la barrera abajo, avancé hacia una amistad que pensé que la barrera ayudaría a crear.  ¡Imagínate!

 

PORQUE NOS ESCONDEMOS

 

Me gustaría decir que no me identifico con mi amigo, pero puedo identificarme más de lo que quiero admitir.  Vivimos en un mundo donde la proyección de imagen y el manejo de impresiones es la regla del día, y está en cada uno de nosotros.  Sé que como maestro, quiero ser honesto y abierto, pero hay una tendencia tan fuerte en esconderme y querer verme mejor de lo que realmente soy.  Ésta verdad acerca de mí quiere salir en los momentos menos esperados.

 

Hace algunos años estaba con uno de mis hijos en Wisconsin.  Estamos en una tienda y este hijo mío estaba molestándome porque quería un juguete.  Finalmente, mi enojo explotó.  “No, no te voy a comprar el juguete.  No te lo voy a comprar hoy.  No te lo voy a comprar mañana, No te lo voy a comprar el próximo mes, ni el próximo año.  ¡Nunca te lo voy a comprar!  ¿Entiendes?  Cuando tengas setenta años y yo cien años, de todas maneras, ¡no te lo voy a comprar!”

 

En ese mismo instante el cajero de la tienda me miró y mi dijo, “Usted me parece conocido.  ¿Enseña usted en la Iglesia de Willow Creek Community?”  Le dije, “Sí, mi nombre es Bill Hybels.”  Realmente no dije eso, pero quería decirlo.  Quería esconderme.  Fue algo horrible.

 

EL ALTO COSTO DE ESCONDERSE

 

Nunca realmente experimentaremos comunidad o transformación significativa hasta que empecemos a darle a conocer a otros la verdad de nosotros mismos.  Irónicamente, la iglesia es el último lugar donde esto sucede.  Considera estas palabras del libro de Richard Foster, “La Celebración de la Disciplina.”

 

“La confesión es una disciplina difícil para nosotros, parcialmente porque vemos a la comunidad creyente como una comunidad de santos antes de verla como una comunidad de pecadores.  Llegamos a sentir que todos los demás han avanzado tanto en la santidad que nos vemos solos y aislados en nuestro pecado.  Imaginamos que somos los únicos que no nos hemos subido a la carretera que lleva al cielo.  Por lo tanto, nos escondemos de los demás y vivimos detrás de velos de mentiras e hipocresía.”

 

Hay un costo alto a esconderse.  Si me escondo, mis relaciones se estancan.  Si me escondo, lo más probable es que otros también se escondan.  Si me escondo, nunca sabré lo que es ser amado incondicionalmente.  Si me escondo, el pecado gana.  Si me escondo, pierdo la ayuda que podría recibir para esas luchas y heridas escondidas.

 

EL PLAN DE DIOS PARA LA COMUNIDAD

 

Dios dice algo asombroso: “En mi comunidad, ya no deben esconderse, no más máscaras.  En mi comunidad están todos los que batallan con el pecado y hacen cosas tontas y dicen cosas necias y luego vienen a mí y confiesan, se levantan de nuevo, avanzan y luego cometen el error de nuevo.  La gente no tiene porque pretender que son algo que no son.  Mi intención es que la gente viva en la luz.”

 

Santiago lo dice de esta manera, “Así que, confiesen sus pecados los unos a los otros y oren los unos por los otros para que puedan ser sanados.”  (Santiago 5:16)

 

Santiago está hablando de vivir en comunidad abierta y auténtica.  La confesión involucra dar a conocer la verdad acerca de mi vida - lo negativo así como lo positivo - a Dios, a mi mismo, y, en maneras apropiadas, a los hermanos y las hermanas del Cuerpo de Cristo.

 

Nuestra humanidad ya no es negada sino más bien transformada a través de comunidad.  Ese es el plan de Dios.  Cada vez que hay una gran mover de Dios a través de la historia de la iglesia, una de las cosas que sucede es que la gente toma en serio este asunto de la confesión y dan a conocer a Dios, a sí mismos, y a otras personas la verdad acerca de sus vidas.  Hay un  enorme poder cuando nos metemos a la luz.  

 

PASO A PASO

 

En una comunidad genuina, la auto transparencia no puede ser forzada.  No puede y no debe ser manipulada ni presionada para que la gente diga cosas en maneras inapropiadas o en lugares inapropiados.  “Confiesen sus pecados los unos a los otros” no quiere decir que revelas tus pecados a todos los de la iglesia - tal vez tampoco a todos los de tu grupo pequeño.  Una meta realista sería de progresar hacia el establecimiento de una o dos relaciones en las que puedas hablar acerca de todo en tu vida.

 

Al ir tras esa meta, hay una progresión natural que las relaciones sanas tienden a seguir.  En el primer nivel, la conversación permanece básicamente segura.  Tal vez incluya hablar de eventos ordinarios como el trabajo o recreaciones, temas en los que tendemos a concordar.

 

En el segundo nivel, las cosas empiezan a profundizar.  Empezamos a expresar opiniones fuertes y sentimientos significativos.  Arriesgamos el estar en desacuerdo el uno con el otro.  El tercer nivel involucra compartir nuestras luchas y tentaciones secretas más profundas aunque no las hemos vencido aún.  Es en ese nivel que nos sentimos lo suficientemente seguros en esa relación para revelar la vergüenza y la culpabilidad de nuestro pasado.  Nos abrimos acerca de nuestros sueños y nuestros fracasos.  

 

La auto transparencia, especialmente en el nivel tres, debe de hacerse sabiamente y con discernimiento. Generalmente no es sabio lanzarse a ese nivel todo a la vez.  La confianza debe ser establecida a través del tiempo.  Toma un riesgo relativamente pequeño y ve como responde la persona.  Gradualmente abre la puerta.  Como regla general, lo más profundo el nivel de quebrantamiento que tu intentes compartir lo más necesitas estar seguro que al que se lo cuentas sea un creyente maduro que conoces y en quien confías profundamente.  Esta persona debe ser una persona que te apoya - alguien que simpatiza con tu situación y que honra apropiadamente la confidencialidad.

 

DEPENDE DE TI

 

Es posible que la gente asista a la misma iglesia, aún el mismo grupo pequeño, se sientan en el mismo asiento, saludan a las mismas personas, hablan de deportes, el clima, o de la Biblia mes tras mes, año tras año, sin que nadie los conozca.  Nadie conoce sus sueños, ni sus temores.  Nadie sabe que su matrimonio se desmorona, que sus corazones se están rompiendo.  Nadie sabe que están involucrados en un patrón secreto de pecado que está destruyendo su alma.  Ese no es el plan de Dios.  Es una burla de lo que debe ser comunidad.

 

Fundamentalmente, solo tu puedes decidir si vas a salir de tu escondite.  No tienes que hacerlo.  Nadie te forzará a hacerlo.  Puedes mantener tu reputación.  Puedes cultivar tu manejo de impresiones.  Puedes proteger tu estatus.  O puedes salir a la luz.  Puedes conocer y ser conocido.  Puedes moverte hacia la sanidad y la transformación.  Puedes conocer el tipo de comunidad que solo puede llevarse a cabo entre pecadores perdonados.  Depende de ti.

 

CONCLUSIÓN

 

Espero que este artículo te haya bendecido.  Una de las cosas a las que realmente te animo durante esta campaña es que consideres enviarme testimonios de como Dios te está bendiciendo y obrando en tu vida durante estos 40 días de comunidad.  Me encantaría escuchar de ti.  Me puedes enviar un correo electrónico a dale@hftwchurch.org

 

Dios te bendiga,

Dale Walker